Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://ianrpeh572584.alltdesign.com/fincas-de-ensueño-el-paraíso-privado-de-cundinamarca-58990630